Sobre energía solar 2

La energía solar es la que origina la mayoría de las fuentes de energía renovables de forma directa o indirecta como son la propia solar, eólica, hidroeléctrica, biomasa, de las olas y corrientes marinas.

La transformación natural de esta energía solar se produce en la atmósfera, los océanos y las plantas de la Tierra.

Gran parte de la energ√≠a solar que alcanza la atm√≥sfera se consume en el ciclo del agua, que produce la lluvia y la energ√≠a potencial de las corrientes de monta√Īa y de los r√≠os que puede aprovecharse como energ√≠a hidroel√©ctrica.

Mediante la fotosíntesis, la energía solar contribuye al crecimiento de la vida vegetal o biomasa que, junto con la madera y los combustibles fósiles que desde el punto de vista geológico derivan de plantas antiguas, puede ser utilizada como combustible. Otros combustibles como el alcohol y el metano también pueden extraerse de la biomasa.

La energ√≠a solar pasiva se aprovecha en los edificios sin la utilizaci√≥n de ning√ļn dispositivo o aparato intermedio, mediante el adecuado dise√Īo y orientaci√≥n de los edificios; el uso de determinados elementos arquitect√≥nicos (muros, ventanas, aislamientos, etc.) y optimizando las propiedades de los materiales que lo componen.

Aplicando criterios de arquitectura bioclimática correctamente se puede reducir significativamente (e incluso eliminar) la necesidad de climatizar edificios, así como la iluminación durante el día.

Agricultura:
Con invernaderos solares pueden obtenerse mayores y m√°s tempranas cosechas; los secaderos agr√≠colas consumen mucha menos energ√≠a si se combinan con un sistema solar, y pueden hacer funcionar plantas de purificaci√≥n y/o desalinizaci√≥n de aguas sin consumir ning√ļn tipo de combustible f√≥sil.

El aprovechamiento t√©rmico de la energ√≠a solar a baja temperatura (hasta 90 ¬ļC) se realiza mediante captadores solares con cubierta transparente, cuyo principio de funcionamiento es el llamado efecto invernadero; disponen de un absorbedor met√°lico cubierto con pintura negra o tratamiento selectivo. Se aplica en la producci√≥n de agua caliente para uso residencial o industrial; tambi√©n se utiliza para calentamiento de piscinas y calefacci√≥n de viviendas, hoteles, hospitales, colegios, centros deportivos, f√°bricas, etc.
Otra aplicación más novedosa e interesante de la energía solar térmica es la refrigeración, precisamente porque se necesita más cuando mayor es la intensidad de la radiación solar.

Para el aprovechamiento eléctrico de la energía solar se utilizan los paneles fotovoltaicos que generan electricidad que se puede utilizar de manera directa (por ejemplo electrificación en lugares aislados de la red, para bombeos de agua, etc.) o puede ser acumulada en baterías para usarse en las horas nocturnas. También están muy desarrolladas las conexiones de las instalaciones fotovoltaicas a la red general para inyectar la electricidad generada.

Para el aprovechamiento t√©rmico a media temperatura (hasta 400¬ļC) es necesario emplear sistemas para concentraci√≥n de la radiaci√≥n y normalmente deben incorporar alg√ļn tipo de dispositivo de seguimiento solar como los colectores cilindro-parab√≥licos. Para los sistemas de alta temperatura (m√°s de 400¬ļC) se utilizan dispositivos que concentran la radiaci√≥n solar en un punto. Los dos tipos m√°s utilizados son el disco parab√≥lico y las centrales de torre con heliostatos. Con estos sistemas se puede generar electricidad mediante un alternador movido por una turbina o motor que funcionan con el fluido calentado.

Las distintas aplicaciones y sistemas que utilizan la energía solar tienen muy diferentes rendimientos que van desde un máximo (que se consiguen con los captadores solares térmicos a baja temperatura de hasta el 50-70%), hasta los de los paneles solares fotovoltaicos que tienen un rendimiento medio de un 15%, superado por muy pocos, como el Sanyo HIT por ejemplo.

Hay que tener muy en cuenta que obtener el máximo rendimiento, en muchos casos sólo es realmente importante si influye el factor espacio (un tejado, seguidor solar, o similar), ya que el precio por W es mayor, mientras más alta sea la eficiencia.

Valores intermedios se consiguen con sistemas de alta temperatura que tienen rendimientos del 30-40% y en los que, adicionalmente, el calor residual puede aprovecharse.

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